Emigrantes

Cuando vine de mi tierra,
no vine, me perdí en el espacio,
con la ilusión de haber salido.
Pobre de mí, nunca salí.

Carlos Drummond de Andrade (1902-1987)

Para entender mejor los contrastes y la mezcla de culturas del Estado de São Paulo hay que hablar de la migración. Aquí el turista más desavisado se sorprende con la extraña combinación del "feijão-de-corda" con el "pão-de-queijo" que, por a su vez, conviven en total armonía con el "forró" y la música del interior. Todo eso regado a un buen asado con mate. En São Paulo hay un pedacito de Brasil con su acento y culinarias variadas. Al final, el Estado de São Paulo se transformó en uno de los más importantes polos de atracción de flujos migratorios. El desarrollo rápido de la región, la oportunidad de empleo y el sueño de una vida mejor transformaron esa tierra en lo que es hoy: una Torre de Babel. En una estadística de 1959 se pudo constatar que el proceso migratorio para São Paulo comenzó en 1901. En aquel primer año, el registro de entrada de nacionales al Estado de São Paulo llegó al número de 1.434 personas. En ese mismo período, el número de extranjeros aportados en São Paulo fue de 70.348 personas. Pero en 1923 se empieza a intensificar el flujo de los del nordeste del país, los de Minas Gerais y los de Rio de Janeiro para São Paulo.

En 1935, el gobierno de Armando Salles de Oliveira decide estimular la migración para São Paulo, con el objetivo de suplir la labranza de mano-de-obra. Por iniciativa de aquel gobierno fue estipulada, por el sistema de contratos con compañías particulares, la introducción de trabajadores mediante la siguiente subvención: pago de pasaje, equipaje y un pequeño salario para la familia. Las firmas contratadas por el gobierno para traer trabajadores de otros Estados pasan a operar con ahínco en el Nordeste del país y en el Norte del Estado de Minas Gerais. En 1939 el Departamento de Inmigración y Colonización fue reorganizado y creó la Inspectoría de Trabajadores Emigrantes cuya finalidad era la de sustituir las empresas particulares en el trabajo de migración subsidiada. Cuando las familias llegaban a São Paulo eran recibidas en la Hospedería del Inmigrante y distribuidas por el Estado. Con el estímulo dado por el gobierno, las entradas pasaron a ser macizas, alcanzando, en 1939, la casa de los 100 mil.

Durante el período de 1941 a 1949 sólo el Departamento de Inmigración y Colonización de São Paulo hizo llegar a la labranza del Estado, 399.937 trabajadores procedentes de otros Estados de Brasil. En esta época, en Europa era la II Guerra Mundial y la inmigración de europeos se redujo drásticamente. Los 12 municipios que recibieron el mayor número de emigrantes (399.927) fue Presidente Prudente, Rancharia, Marília, Martinópolis, Andradina, Presidente Venceslau, Santo Anastácio, Pompéia, Valparaiso, Araçatuba y Presidente Bernardes. Mas en las décadas de 1950 y 1960 se nota la efectiva industrialización del Estado y la consecuente apertura de un mercado de trabajo de dimensiones amplias, una vez que el proceso de crecimiento industrial, por sus efectos multiplicadores da lugar a una sustancial ampliación del sector terciario. La migración en 1950 presentaba el siguiente cuadro: Minas Gerais contribuyó con casi 50% del flujo. Bahia es el Estado que más contribuyó después de Minas Gerais, con el 17,56% del flujo. Solamente estos dos Estados representaban el 65,04% del flujo total. Emigrantes de Pernambuco, Alagoas, Ceará, Sergipe, Paraíba, Rio Grande do Norte y Piauí representaban menos de 15%.

El hecho de Minas Gerais ser un Estado vecino de São Paulo, es un buen motivo para el gran flujo migratorio. El aumento de la migración del Nordeste se debe, en gran parte, a las secas de la región en la década de 1950 y al término de la carretera Rio-Bahia en 1949. Por esta carretera surgió el "pau-de-arara", transporte de emigrantes en camiones de carga, precariamente adaptados para el transporte de seres humanos. Los emigrantes se esparcieron por todo el Estado, mas la Región Metropolitana de São Paulo fue el área que atrajo el mayor número de migraciones, un 56,6% del crecimiento de la población de la región en los años 1960-1970.

El surgimiento del complejo industrial en São Paulo, se dio, sobre todo, a partir de la Segunda-Guerra Mundial, y de forma más acentuada durante y tras la década de 1950, cuando el proceso de sustitución de importaciones surge como uno de los principales factores del desarrollo industrial de la región.

Con el pasar de los años, la migración empieza a disminuir. En los años 60, llegaban a la ciudad 128 mil emigrantes por año; a partir de 1980 el promedio anual cae para los 68 mil, según datos del Seade.

Por causa de esa miscegenación, hoy, pasear por São Paulo es conocer todas las tradiciones. Brás, por ejemplo, antiguo reducto de italianos, está ocupado hoy, en su mayoría por emigrantes del nordeste. Ya la ciudad de Carapicuíba registra 70% de emigrantes entre los del norte y del nordeste. En el municipio de Embu, a los del sur no les puede faltar en las fiestas el acordeón y el rabel y, por supuesto, un buen asado. Sin dejar de mensurar toda la tradición en muebles rústicos y artesanales.

La parte gastronómica es otro capítulo. Por causa de la migración, em São Paulo se comen mermeladas de la fruta más exótica de Amazônia, un buen "acarajé" preparado por una baiana auténtica, el dulce de leche con queso de Minas o una buena yerba para el mate. O aún comer "leitão à pururuca", "vaca atolada", "galinha ao molho pardo", "moquecas com jeitão capixaba", "buchada de carneiro", "costelinha de porco com canjiquinha e angu", "arroz de cuxá" de Maranhão, "sopa de goma de mandioca com camarão seco" de Belém do Pará o "tucupi" y "jambu". Lo difícil es enumerar todas las opciones.

Sea para huir de la sequía o tras el sueño de una vida mejor y del mejor centro educacional del País, en fin, cada uno que llega a São Paulo tiene un motivo. Sin embargo, todos adoptaron esa tierra como su hogar y esa tierra, en contrapartida, recibió no solo a complejos problemas urbanos mas, principalmente, ganó la fuerza del trabajo de una gente con mucha determinación y, sobre todo, con la infinita riqueza de varias culturas.

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