Playas

Bañadas por las aguas azules del Atlántico, las playas paulistas son un capítulo aparte.

São Paulo nació allí, en la playa de São Vicente, en el litoral sur. Al lado, Santos y Guarujá son grandes municipios bastante desarrollados; más al sur, Praia Grande, Mongaguá, Itanhaém, Peruíbe e Ilha Comprida; al norte, Bertioga, Ubatuba, Caraguatatuba, Ilha Bela. Playas de rara belleza, algunas, aun hoy, poco habitadas. Verdaderos refugios preservados, con la Mata Atlántica, circundando sus escondites, con arenas blancas, aguas calmas, mucho sol y un pueblo hospitalario.

Litoral Sul

Gilberto Marques Orla da Praia de Pitangueiras, na cidade de Guarujá

Orla da Praia de Pitangueiras, na cidade de Guarujá

Las playas del litoral sur tienen santuarios ecológicos, áreas de mata tropical nativa y la modernización de las grandes ciudades. En el litoral sur de São Paulo está una de las primeras áreas preservadas de Brasil: la Estação Ecológica Juréia-Itatins. A 200 km de la capital, en un trecho muy sinuoso del litoral, la estación ecológica abriga algunos de los principales ecosistemas que existían en el litoral del Estado antes de su intensa urbanización y mantienen un trabajo sistemático de preservación, pesquisa y educación ambiental gracias a los proyectos del Gobierno del Estado de São Paulo, a través de la Secretaria Estadual de Meio Ambiente. En 80 mil hectáreas de cobertura vegetal, en gran parte primitiva e intocada, existen florestas de vegetación, lodazales, campos de altitud, matas ciliares, pantanos y algas de zona costera. Esa variedad de ecosistemas responde por la gran diversidad de la flora y de la fauna de la estación ecológica, uno de los últimos refugios de varias especies. El mayor río de la estación es el Una do Prelado, también llamado de Comprido, que se extiende por cerca de 50 km a través de una planicie de vegetación y recibe diversos afluentes. Navegable en toda su extensión, es utilizado por la población tradicional de "caiçaras" que habita sus márgenes. Una de las ciudades de interés del litoral es Peruíbe. Uno de sus ríos tiene un lodo negro medicinal conocido mundialmente. Abriga parte de la Estación Ecológica Juréia-Itatins, un verdadero santuario de la vida salvaje.

Santos es una ciudad de suma importancia económica para el país pues posee el puerto más grande de Brasil. Es una de las ciudades más desarrolladas de la costa brasileña. En Santos se puede visitar el Museo de Pesca, el Acuario Municipal , el Museo del Café y la Fortaleza da Barra Grande.

La ciudad de Guarujá es una de las estancias balnearias más sofisticada. Las playas centrales son las de Asturias y Pitangueiras. La playa del Tombo, de olas bravías puede ser peligrosa para los turistas, mas es amada por los surfistas.

El turista no puede dejar de conocer la is Praia Grande, cuyo nombre viene de la palabra indígena "Peaçabu". Independiente de São Vicente desde 1967, Praia Grande es hoy una referencia nacional en turismo. Sus famosas colonias de vacaciones abarrotan en el verano, dándole un colorido especial a la ciudad. Por eso, es muy común que, personas que viven en otras ciudades, mantengan casas de veraneo en Praia Grande, ciudad que recibe el turista como nadie.

Litoral Norte

Las playas del litoral norte paulista se esparcen alrededor de pintorescas villas de pescadores o pequeñas ciudades. Al norte de Guarujá el primer municipio es Bertioga, donde un antiguo fuerte aun guarda la memoria de Hans Staden, aventurero alemán secuestrado por los tupinambás en mediados del siglo XVI y que, al escapar de ser devorado por los indios caníbales, escribió sus memorias e hizo una serie de dibujos considerados como las primeras imágenes existentes sobre Brasil.

El próximo municipio es São Sebastião, separado de Bertioga por decenas de playas de mar bien azul. Fundada en fines del siglo XVI, la región abrigó ingenios de caña de azúcar y haciendas de café. Hoy, su economía está en gran parte apoyada en el turismo, en las industrias de transformación del pescado y, como segundo mayor puerto del Estado, también en las actividades portuarias. Ciudad histórica, el centro de São Sebastião tiene muchas edificaciones antiguas, vestigios del período colonial. El municipio tiene 78 km de paisajes y aguas exuberantes, con playas como Enseada, Cigarras, Guaecá, Toque-Toque Grande, Toque-Toque Pequeno, Paúba, Maresias, Boissucanga, Camburi, Barra do Sahy y Juquehy, entre tantas otras.

Ilhabela, que tiene 60 playas, es cada día más conocida como el paraíso de los deportes náuticos. Son 150 km de costas y playas, algunas aun salvajes, cuyo acceso es apenas en barco. 400 cascadas cortan la vegetación formada por gran variedad de árboles y plantas del Parque Estadual de Ilhabela, y el mar atrae a los amantes de los deportes a vela, con yates, surf y pesca submarina o, simplemente, nadar.

Más al norte, y antes de la frontera con el Estado de Rio de Janeiro, Caraguatatuba y Ubatuba conservan el paisaje exuberante. En ellas, la belleza de decenas y decenas de playas y del mar de aguas azules contrasta con el perfil de las montañas recubiertas por el verde de la Mata Atlántica. Los primeros habitantes de Ubatuba fueron los indios de la tribu Tamoio. La ciudad es coronada de hechos históricos como la Confederación de los Tamoios, que fue la revuelta indígena contra los portugueses.

Caraguatatuba, era conocida por los indios Tupis como "la ensenada de los altos y bajos". La ciudad, en su formación geográfica, presenta una ensenada con muchos arrecifes y pequeñas elevaciones de arena. De esas formaciones rocosas nació la "Pedra do Jacaré", en la Prainha y también la "Pedra do Sapo". La belleza de Caraguatatuba es aun mayor por el paso del Río das Pedras con sus varias caídas de agua.

Otra región importante es Ubatuba. Fundada el 28 de Octubre de 1637, su nombre se originó de dos palabras indigenas "uba" y "tuba" que significan "muchas canoas". Fue en la arena de Ubatuba que el padre José de Anchieta escribió su poema a la Virgen María con más de cuatro mil versos. Además de su rica historia, Ubatuba tiene en sus playas el escenario perfecto para sus vacaciones.